Con solo 18 años fue mamá por 2° vez, el 22 de diciembre nací en compañía de una gemela que no sobrevivió al parto. Con 4,100kgr.
Llegué a este mundo. Y junto con mi llegada los fantasmas del pasado. Desde el día de mi nacimiento mi mamá se llenó de miedos, y esos miedos me los trasmitió a mí.
(yo soy la morocha de vestido verde)

Miedo de que me muera ahogada como Nancy, y mucho miedo de que alguien me hiciera daño como a ella.
Su primer miedo casi se cumple, me esperaba el mismo destino que a Nancy parecía, pero me salvó el tío “Raúl” (tío de mi mamá, el que amorosamente curó sus heridas junto con su esposa).
De mi infancia tengo algunos recuerdos, nací en una "villa de emergencia de Buenos Aires", recuerdo los pasillos, la gente, vivíamos en frente de la bomba de agua, por lo tanto todos nos conocían. De esa bomba todos sacaban agua para sus casas. Nosotros no, mi papá había puesto una bomba para nosotros en el patio de casa.
Yo no recuerdo bien porqué, pero mi papá mandó a mi mamá a Oran, para que trajera a mi abuela, ella ya tenía 3 hijos de Pichito (su segundo marido), “Caco”, “Checho” y “Bana”.
Mientras en buenos aires ya estaban mis otros tíos, “Papo” y “Roli”.
Y mis desgracias se acercaban.
Cuando tenía 4 años no sé porqué motivo, terminé en mi cama durmiendo con un hombre, lo que puedo recordar son sensaciones, olor, y dolor. Mientras dormía me tapó la boca y me metió los dedos asquerosos y con las uñas largas en la vagina. En mi tierna y chiquita vagina, me lastimó, me ardía mucho, me sangraba un poco, pero no me soltaba, con un solo brazo sujetaba mi delgado y frágil cuerpo y me tapaba la boca hasta casi asfixiarme.
No tengo idea del tiempo que pasó, no sé si me volví a dormir o si me desmayé, cuando me desperté estaba confundida y no sabia si era real, o un mal sueño. Toda mi vida me pasé preguntándome ¿porqué? ¡Y no puedo recordar cuál de los dos fue! Su olor es igual y yo los amaba a los dos. Roli y Papo.
Me senté en la cama algo mareada y muy dolorida, y escuché voces; estaban afuera tomando mate con mi mamá, habían varias personas, yo fui al baño y me dolía mucho, me limpié y salió sangre, me asusté y salí a contarle a mi mamá lo que pasaba, se lo dije delante de él… él me miró lleno de dulzura y me dijo:- ¿yo mamita?- Sí, afirmé, ¡vos me metiste los dedos en mi “palomita”! , a lo que mi mamá con miedo y algo de sorpresa me dijo:- CALLATE Y DEJÁ DE MENTIR-. … eso fue lo que marcó la relación que de ahí en más yo iba a tener con mi mamá y con todas las mujeres que me rodeaban.
Con 4 años, lastimada y confundida, me callé y no hablé nunca más del tema, pero claro, por las noches tenía pesadillas, ese hombre venía a taparme la boca y me despertaba sofocada. No soportaba que me corten las uñas, lloraba, gritaba, parecía que las uñas siempre se quedaban en mi cama y caminaban una y otra vez a mi vagina, y me pinchaban, y me lastimaban. Por años el mismo sueño, la misma pesadilla, a lo que solo encontraba los gritos y los retos, a veces hasta golpes porque no dejaba dormir a nadie, y fui victima de la ignorancia de mi madre, no supo ver, no supo escuchar… o tal vez no quiso.
Mis días desde ese día fueron silenciosos. Casi no hablaba, era muy retraída, algunos decían “tímida”, pero la verdad era muy temerosa.
Pronto fui creciendo, y claro, las cosas iban a empeorar para mí.









