jueves, 14 de octubre de 2010

Siguen los cambios

Por suerte los cambios siguen, ahora un poco más lento, pero siguen. De a poco el cuerpo se va acomodando, necesita mucha ayuda... la verdad después de haber pasado por muchos estados de ánimo

¡HOY ESTOY CONTENTA!. 

Para llegar a sentirme bien pasé por muchas cosas. Me sentí mal, muy mal. Maremotos emocionales tenía. El arrepentimiento se hizo muy presente en mi vida, me arrepentí de la cirugía muchas veces, pero también me arrepentí de haber llegado a tan terrible estado. Fui muy irresponsable con mi cuerpo, perdí la vesicula por la mala alimentación, arriesgué mi salud. Con la obesidad vienen de la mano enfermedades como la diabetes,  el colesterol alto, los problemas de presión alta, las varices, y muchas más. Nunca tuve ninguna de estas, pero si seguía así era un camino seguro a todas. 

Dicen que hay dos instintos fuertes que tenemos los seres humanos, uno es el de la "supervivencia", el otro el de la "procreación". Para sobrevivir lo básico es comer, alimentarse; para procrear obviamente hay que tener sexo. Las dos cosas nos traen placer, disfrute, gozo... los que tenemos problemas de sobrepeso disfrutamos muchísimo de la comida, "de comerrrrr", de degustar, de probar y de seguir aunque no nos entre más. Con la cirugía perdemos este PLACER, ESTE GOZO, ESTO QUE NOS HACÍA FELICES. 

Es muy difícil enfrentarse nuevamente a la comida y verla como parte fundamental de la vida. Hay momentos en que pensamos no comer nunca más, nos acostamos a dormir y tratamos de olvidarla, pero es imposible vivir sin comer. Tenemos que enfrentar a nuestro peor enemigo sin estar preparados.  En mi caso, la verdad yo lo viví como algo muy traumático. Para mí volver a comer después de la cirugía fue muy difícil, lloré mucho, me descompuse mucho, vomité hasta el cansancio.  Si me hubiesen dado la opción de deshacer la cirugía sin dudar lo hubiese hecho. Siempre digo que SOY UNA ADICTA EN RECUPERACIÓN, así me siento, y el período de abstinencia lo sufrí mucho.

Hoy creo que sigo haciendo malas elecciones, porque me siguen gustando los dulces, los chocolates, las comidas super calóricas y ricas, pero tengo un límite muy marcado por la cirugía, lo que AGRADEZCO ENORMEMENTE, sin este "tope" estaría cada día peor. 

Ya pasaron 6 meses de la cirugía, bajé 32 kilos, me faltan bajar muchos más, supongo que 35 o 40 kilos, no lo sé. llegué a una meseta hace 2 meses que no bajo nada, ahora voy a tener que intensificar la actividad física, y probar con otras actividades que rellenen el tiempo que utilizaba comiendo. Ahora tejo, tejo bolsos, estoy pensando en comprarme una máquina de coser overlock para ocupar mi tiempo y sentir PLACER, GOZO en mis creaciones. Necesito sentirme "SATISFECHA" en muchas cosas, es impresionante como trasladamos nuestra ansiedad, nuestra necesidad, nuestro sentir a la comida. 


La relación con la gente va cambiando también, la gente es muy superficial, hay mucha gente que antes no me registraba y ahora me habla. Hay quienes al ver mi cambio quieren cambiar también. Eso me pone contenta, me gusta ser "buen ejemplo", no me gusta engañar, ni mentir. A todos los que se me acercan buscando ayuda les cuento la verdad, no les dibujo un paisaje soleado, les cuento todo como realmente lo viví y lo vivo. 





Hay cosas que todavía no puedo hacer, pero eso pronto va a cambiar. Todavía no entro en tiendas a comprarme ropa, es irónico porque hace poco yo misma era dueña de una tienda de ropa en talles grandes. Aún así no me animo. Todos los días tengo nuevos desafíos, nuevos sueños, nuevos objetivos. trato de no postergarlos, de no desanimarme, de no retroceder.







lunes, 7 de junio de 2010

DOS MESES

Hoy, pasando un día más o menos...

ayer estuve muy descompuesta, tengo días de "HAMBRE" y días de "SED", ayer tenía hambre y almorcé matambre a la pizza... muy pesado, como muy poquito, trato de cocinar lo mismo para todos. Pero evidentemente... eso no vuelvo a comer nunca más!!!.

Hoy estuve mmm, ¿cómo decirlo??? con miedo, no quería comer por miedo a sentirme otra vez mal, le hice a los chicos una tortilla de papas y pellisqué un poquito, hasta ahora no me descompuse. 



Ya pasaron 2 meses "completos" jajaj el 27 de mayo cumplí 2 meses de operada y bajé 21 kilos, me peso 1 vez por semana, trato que sea el mismo día y a la misma hora.

Me hice análisis de sangre y los llevé al cirujano... todo muy bien me dijo. ahora tengo los próximos para el mes de julio. 

Estoy muy contenta, aunque para mí es imposible ver el cambio, me siento mejor. ahora puedo andar en bicicleta!!!!, mi esposo me regaló una hermosa,  salimos a pasear con mis hijas.




 

jueves, 13 de mayo de 2010

ÉL ES UN HOMBRE PERSEVERANTE

Así conocí a Pedro. Con 36 años y con una vida ya hecha. Seguí por 2 años un poco sola y otro poquito acompañada, como se decía en mi época “tranzas”. 

Pedro era muy buen amigo, nos daba buenos consejos, era jovial, nos reíamos mucho con él. Ya con los 2 Diegos y con Carina éramos como los 4 fantásticos, inseparables!.

En Diciembre de 1992 se produjo un cambio, se abrió la “Rama de Don Torcuato”, todos estos años habíamos asistido a “Pacheco”, ahora por mi domicilio me correspondía asistir a Don Torcuato, eso me dejó sin mis amigos los domingos, me deprimí un poco, era chica…

Cómo estaba sola pasaba mucho tiempo charlando con Pedro.

Yyyyyyyyyyy como dice el dicho TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE….  No sé en qué momento él se enamoró de mi?!!

Yo tengo que ser muy sincera, a mí ni siquiera me gustaba, pero especulé… pensé que él me protegería siempre. ¡En mi cabeza había un torbellino!, era casado. El día que me dijo que me amaba y quería pasar la eternidad conmigo… lloré, lloré mucho. Yo no contesté nada. Me sentía mal, muy mal, no estaba bien, era una situación fea. Yo era mujer y no podía pensar en mí.

El se separó, en la Iglesia no estaban nada contentos con esta situación, estaban todos muy enojados y nos llenaron de prohibiciones, poco a poco Pedro entró en mi corazón. Nos empezamos a ver al terminar de trabajar, me pasaba a buscar, comíamos algo y hablábamos. Todo era tan lindo, “él me prometía la luna”. Yo estaba fascinada.

Un día mi papá me vio llorar y me preguntó qué me pasaba, le dije que lloraba de vergüenza por mi situación. Con 19 años y saliendo con un hombre de 38, separado, con 3 hijos… llenado de problemas a mi familia, me sentía agobiada.

Con el amor de un padre me preguntó-¿vos lo amas?-, -Sí, pa-

Entonces me dijo:-yo no me voy a oponer, él puede venir a visitarte, pero hagan las cosas bien-

¡Alivió mi atormentado corazón!

El tiempo pasaba mientras el divorcio se llevaba a cabo y de repente!!! Mis fantasmas, otra vez, loca me había vuelto, pensé que cómo iba yo a explicarle a Pedro que “no era virgen”??? ¿¿¿cómo??? Y voces en mi cabeza… me decían que lo dejara, que él se merecía a alguien mejor, que yo no valía nada, que no servía como mujer, menos iba a servir como madre… y mil cosas más.

Así lo hice lo dejé, sin explicar demasiado. Pero… Pedro no es del tipo de hombres que no reciben una explicación; me “persiguió”, no me dejó en paz, y un día me lo preguntó crudamente, -¿Qué pasa, tuviste relaciones con alguien?-

Muy ofendida y muy avergonzada, le contesté muy firme -no, yo nunca tuve relaciones con nadie, pero no puedo casarme con vos, no puedo entrar al Templo y nunca voy a poder-

Como buen policía, siguió con las preguntas, y se dio cuenta de lo que estaba pasando. Con más vergüenza no quería volver a verlo, pero él no se resignó, firme estuvo cada noche en casa.

Yo me sentía en la oscuridad total, no podía ver nada bueno para mí, entonces no quería arruinarle la vida a nadie más.

No se puede expresar con palabras lo que una persona abusada por años siente cuando alguien realmente la AMA. Está muy lejos de la felicidad, de la plenitud, de todo lo bueno. Se siente miedo, vergüenza, angustia, ganas de reír y de llorar al mismo tiempo. Por momentos parece que estás durmiendo. Y los días pasan y parecen años, es muy doloroso y desequilibrante.

Toda mi adolescencia viví rozando la locura, en mundos ficticios escapando de la realidad, con voces que me acompañaron y me amargaron. Son muy cercanas, muy reales y son muchas que parecen acompañarnos todo el tiempo y jamás descuidarse.

Pedro supo entender mi locura, supo curar muchas de mis heridas, me hizo sentir linda, me acompañó en todo. Y pasados 2 años nos casamos.


Mi boda fue muy sencilla, el vestido me lo hice yo, la torta me la hicieron unos amigos que eran muy pobres!!! (el día de la fiesta vinieron caminando con sus 6 hijitos). La comida fue de ¡¡mangaso!! en todas las tarjetas de invitación iba una notita "traer algo dulce o algo salado", la música me la pasaron unos primitos míos y sus amigos, los manteles jajaj era uno de cada pueblo, el triste decorado lo hice yo, un par de globos mal colgados, las fotos me las regaló mi mamá. No quise alquilar salón, lo festejamos en la iglesia. Yo estaba muy cerrada, me peiné "horrible" yo solita, PERO ME CASÉ POR TIEMPO Y POR TODA LA ETERNIDAD,  con un hombre que me amaba más que a su vida, y yo lo amaba, era mi todo. ESTABA FELIZ.


En mi casamiento hubo muchos menos parientes… muchos se asustaron y se alejaron solos, pero ojala este hubiera sido el final de esta historia.

miércoles, 12 de mayo de 2010

CONOCÍ A MI AMOR

Así me la pasé subiendo y bajando de peso, tomando pastillas, haciendo dietas, hasta vomitando. Pero no eran 2 ó 3 kilos... yo subía 15 kilos y bajaba 10, se notaba "mucho", y significaba para mí paz o infierno.Cuando estaba por cumplir 15 años , mi mamá quería tirar la casa por la ventana, yo fiesta no quería, pero como no importaba lo que yo quería, me la hicieron igual.


Había nacido Gimena, mi hermana menor, algunos llegaron a decir que era mi hija!!!.  Gime me daba alegría.

Me puse de novia, Gustavo, él tenía 22 años. A mi ya no me gustaban los nenes, claro que nunca tuve sexo con mis novios. Para mi no era una forma de AMOR. Para mí era algo horrible, y no era algo que quisiera hacer con ellos. En la Iglesia me enseñaban de "LA LEY DE CASTIDAD" (eso es que no tenemos relaciones sexuales hasta estar legítimamente casados) y yo me sentía tan sucia! sin esperanza. Nos enseñaban del amor eterno, de la dignidad y me sentía menos que el polvo de la tierra. En verdad estaba convencida que era responsable por lo que me había pasado, me sentía culpable y no me atrevía a contarlo. Guardábamos ese horrible y vergonzoso secreto, no sólo yo, todas las nenas de mi familia. Tenía sueños, que eran casi pesadillas. Me soñaba en una ducha, bañándome, limpiándome cuidadosamente con esponjas duras, que casi lastimaban la piel. Y venía un hombre, me abrazaba, me besaba, y en el momento en el que empezaba a disfrutar del sexo, le miraba la cara y era mi papá. Llorando intentaba sacármelo de encima, y me despertaba ahogada en llanto. Este era un sueño recurrente. Y se repetía más cuando estaba bien con algún novio. Hubo 2 que me dejaron porque no quise tener relaciones con ellos, pero Gustavo, para mí era como un santo. Era evangelista, y ya era grande, yo me sentía segura con él. Hasta que un día tanto beso va, beso viene, me tocó una teta!!!!  Casi me muero. Se me cayó el ídolo. ¡No podía creer lo que me había hecho!

Por varias semanas no quise saber nada de él, me buscaba, me llamaba, y yo nada. Nada, nada. No quería verlo, hasta que se me pasó, tomé coraje y le dije lo que me había molestado. Me pidió disculpas y seguimos saliendo. Salimos por 2 años y se cansó. Me dejó.

Me refugié en casa de mi amiga Carina. Ahí pasé veranos completos, en el campo. Sin televisión, solo con mis amigos. Cari y Diego E. me encantaba estar con ellos, Elsa, su mamá jugaba con ellos, los besaba, los abrazaba. Los mejores momentos de mi adolescencia los pasé con Cari, Diego E. y Diego F.

A Diego E, yo lo amaba como mi amigo. Él me hacía reír, y supe que era eso lo que yo quería de un hombre.

A los 16 años estábamos en la iglesia, en la primera de tres reuniones y entra un tipo de los más ridículo, pantalones Oxford verde oscuro, chomba roja, corbata (del 70) azul con rallas rojas y campera de gimnasia. Morocho, alto, con ojos grandes color miel, labios carnosos… Pedro. Claro que con mis amigos nos reímos de él.

Me enteré que había sido misionero y que hacía varios años que estaba inactivo. Lo llamaron a trabajar con los jóvenes, Diego E. y Diego F. quedaron shokeados, en su primera clase puso los libros sobre la mesa y arriba puso una pistola 9 mm

Era policía. A los chicos rápido les cayó simpático. Era muy charlatán, le encantaba estar entre chicos. Estaba casado y tenía 3 hijos, su esposa no era miembro de la iglesia.

domingo, 9 de mayo de 2010

CONOCÍ GENTE BUENA

Este fue un año lleno de cambios, nos activamos a la Iglesia, éramos  Cristianos, más conocidos como “Mormones”. Cuando mi abuela paterna falleció le dejó un libro a mí papá, él lo leyó y creyó en sus palabras, al poco tiempo se bautizó, un año más tarde se bautizó mi mamá y dejamos de ir, así que para mí todo era nuevo. Me empezaron a enseñar de Dios y de su Hijo, pero la verdad no me cerraba su doctrina. ¿Dónde estaba Dios mientras yo sufría tanto?, de todas maneras para complacer a mi padre, me bauticé el 13 de abril de 1986 junto con mi hermana Naty. No pasó mucho tiempo que dejamos de ir otra vez.

Ese año, en noviembre, me indispuse, menstrué por primera vez. Ya en el colegio nos habían dado un par de clases de esto. Con quién comenté esto fue con mi papá, él me dijo que pronto me tocaría a mí.

Y bueno, el día llegó. Yo estaba con mucho miedo, y se lo conté primero a mi papá, él me felicitó, me dio un abrazo y me dijo que mi cuerpo se preparaba para la maternidad. Por otro lado en cuanto se enteró mi mamá, me empezó a decir cosas horribles; me decía que ya me iban a llenar el bombo, que iba a aparecer preñada. Yo no podía decir nada, pero mi mirada, mis lágrimas de dolor y odio creo que le decían todo.

Todo el mundo sabe que la mayoría de las chicas cuando empiezan a menstruar  son muy irregulares, al parecer mi mamá no estaba enterada. Todos los meses sufría de una persecución injustificada. Me trataba como a una prostituta. Mi rencor crecía todos los días.

Cuando estaba a punto de cumplir los 13 años me hicieron una fiesta de cumpleaños y conocí a mi primer “novio” Luisito. Él me dio mi primer beso, sentí mariposas en el estomago, la cabeza me daba vueltas y me sentía livianita.

Era la sensación más placentera que jamás había vivido. Era felizzzzzz.

Le conté a mi papá y él me dijo que se lo presentara, no lo dudé ni un momento. Yo tenía 13 años y Luís tenía 15.  Obvio que el día que le presenté a mi papá tartamudeaba, temblaba, pobre!!!  Pero lo hizo por mí. Y me hizo muy feliz. Con él salimos un tiempo, ahora tenía una enemiga declarada, sentía que mi mamá me odiaba, me peleaba todo el tiempo, revisaba todas mis cosas, y me insultaba. Me gritaba groserías, me decía que yo quería cagar más alto que el culo, que no quería a “SU” familia… y un montón de cosas así.

Me hubiese encantado tener una abuela, tíos y tías, pero me tocaron depravados.

Ya había comenzado el colegio secundario, había terminado la primaria siendo  abanderada, tenía muy buenas notas, pero en el secundario no me fue tan bien. Todas las tardes me cruzaba con Diego N. un chico que había conocido en la iglesia, ni nos saludábamos, pero un día él me saludó y me invitó a la iglesia. En Abril empezaban las clases de seminarios, que eran para los jóvenes de 14 a 17 años. Acepté su invitación y fui. Me recibieron bien, con respeto, eso me sorprendía un poco. Me decían que yo era muy valiosa, que me necesitaban, y cosas así. Seguí yendo, pero no por la fe, sino por la gente. Encontré buenos amigos, encontré “madres”, prestadas, pero fueron mías por un tiempo.

Seguía siendo muy callada, pero las chicas con las que me relacionaba eran de las más revoltosas. Íbamos a bailes, participábamos de campamentos, era feliz. Pero no creía ni en Dios, ni en su hijo.

Creo que la iglesia era un club para mí, hacía lo que me pedían, pero nada cambiaba mi sentimiento. Ahí me dieron responsabilidades, me enseñaron a hablar, me hicieron maestra de los nenes, con 13 años enseñaba a chiquitos de 8 años. Había una chica que había llegado al grupo que no era muy sociable, yo me llevaba bien con su hermano, Diego E., que como el nombre “Diego” estaba de moda, tengo a 3 en mi lista. Ella era Carina, mis líderes me desafiaron a ganarme su amistad, y saben ¿qué? … fue lo mejor que me podía pasar. Estábamos planeando salir un viernes a un baile, creo que en campana, ella no quería ir, entonces yo la invité a dormir en casa, porque mi papá era quién nos llevaba a todos en el 608. El camión de mi viejo era nuestra limusina. Ella aceptó, del baile no me acuerdo nada, pero sí de todo lo que charlamos con Cari esa noche. Nos hicimos amigas.

Cuando cumplí los 14 años me hicieron otra fiesta en casa, ya tenía muchos amigos de la iglesia, era lindo juntarnos; pero ese día apareció otro personaje, Sonia, una prima de mi mamá, vino con su novio Jorge, este desde el momento que me vio no me sacó la vista de encima. Aprovechó y me sacó a bailar delante de mis padres, en ese momento cambiaron la música y comenzaron “los lentos”, yo le sonreí y le dije, -ahora bailá con Sonia-, el me agarró y me apretó contra él, y me dijo yo conozco a toda tu familia, y sé lo que vos me podes dar, conozco a tus tíos, me contaron lo linda que sos.

Otra vez, otra vez, las piernas se me aflojaron y me dieron nauseas, no podía sostenerme en pie. Me descompuse, y como de costumbre, mi mamá pensó que yo estaba embarazada.

Ese desgraciado me persiguió hasta que cumplí los 18 años. No pudo hacerme más que apretarme en algún rincón y besuquearme, pero era asqueroso igualmente. Igual que los otros.  Pero a este lo espantó una buena amiga que era como mi  mamá, lo amenazó con un cuchillo y le dijo que si me tocaba denuevo lo mataba. Marta me salvó de 1.

Las cosas para mí empezaron mal, me iba muy mal en el colegio, repetí 2° año, y me sacaron del colegio privado. Me cambiaron a un colegio del estado que era comercial, más para atrás, yo venía de un bachiller, no tenía ni idea de lo que daban en 3° año comercial.

(EN ESTA FOTO TENGO 15 AÑOS)


Apareció mi primo Javi, este pervertido había atado a su hermana de 10 años en una cama y se la había entregado a un amigo. Vino a casa y me molestaba, no me dejaba dormir. Se metía en nuestro cuarto, y me amenazaba, estaba loco. Ya no me quedaba ni quieta, ni callada. Lo peleaba, defendía a mis hermanos y hasta lo lastimaba con mis uñas. De todas maneras la única manera de sacármelo de encima fue engordando. Subí como 15 kilos. Cuando me vio gorda no me persiguió más. Le había ganado una batalla.