miércoles, 12 de mayo de 2010

CONOCÍ A MI AMOR

Así me la pasé subiendo y bajando de peso, tomando pastillas, haciendo dietas, hasta vomitando. Pero no eran 2 ó 3 kilos... yo subía 15 kilos y bajaba 10, se notaba "mucho", y significaba para mí paz o infierno.Cuando estaba por cumplir 15 años , mi mamá quería tirar la casa por la ventana, yo fiesta no quería, pero como no importaba lo que yo quería, me la hicieron igual.


Había nacido Gimena, mi hermana menor, algunos llegaron a decir que era mi hija!!!.  Gime me daba alegría.

Me puse de novia, Gustavo, él tenía 22 años. A mi ya no me gustaban los nenes, claro que nunca tuve sexo con mis novios. Para mi no era una forma de AMOR. Para mí era algo horrible, y no era algo que quisiera hacer con ellos. En la Iglesia me enseñaban de "LA LEY DE CASTIDAD" (eso es que no tenemos relaciones sexuales hasta estar legítimamente casados) y yo me sentía tan sucia! sin esperanza. Nos enseñaban del amor eterno, de la dignidad y me sentía menos que el polvo de la tierra. En verdad estaba convencida que era responsable por lo que me había pasado, me sentía culpable y no me atrevía a contarlo. Guardábamos ese horrible y vergonzoso secreto, no sólo yo, todas las nenas de mi familia. Tenía sueños, que eran casi pesadillas. Me soñaba en una ducha, bañándome, limpiándome cuidadosamente con esponjas duras, que casi lastimaban la piel. Y venía un hombre, me abrazaba, me besaba, y en el momento en el que empezaba a disfrutar del sexo, le miraba la cara y era mi papá. Llorando intentaba sacármelo de encima, y me despertaba ahogada en llanto. Este era un sueño recurrente. Y se repetía más cuando estaba bien con algún novio. Hubo 2 que me dejaron porque no quise tener relaciones con ellos, pero Gustavo, para mí era como un santo. Era evangelista, y ya era grande, yo me sentía segura con él. Hasta que un día tanto beso va, beso viene, me tocó una teta!!!!  Casi me muero. Se me cayó el ídolo. ¡No podía creer lo que me había hecho!

Por varias semanas no quise saber nada de él, me buscaba, me llamaba, y yo nada. Nada, nada. No quería verlo, hasta que se me pasó, tomé coraje y le dije lo que me había molestado. Me pidió disculpas y seguimos saliendo. Salimos por 2 años y se cansó. Me dejó.

Me refugié en casa de mi amiga Carina. Ahí pasé veranos completos, en el campo. Sin televisión, solo con mis amigos. Cari y Diego E. me encantaba estar con ellos, Elsa, su mamá jugaba con ellos, los besaba, los abrazaba. Los mejores momentos de mi adolescencia los pasé con Cari, Diego E. y Diego F.

A Diego E, yo lo amaba como mi amigo. Él me hacía reír, y supe que era eso lo que yo quería de un hombre.

A los 16 años estábamos en la iglesia, en la primera de tres reuniones y entra un tipo de los más ridículo, pantalones Oxford verde oscuro, chomba roja, corbata (del 70) azul con rallas rojas y campera de gimnasia. Morocho, alto, con ojos grandes color miel, labios carnosos… Pedro. Claro que con mis amigos nos reímos de él.

Me enteré que había sido misionero y que hacía varios años que estaba inactivo. Lo llamaron a trabajar con los jóvenes, Diego E. y Diego F. quedaron shokeados, en su primera clase puso los libros sobre la mesa y arriba puso una pistola 9 mm

Era policía. A los chicos rápido les cayó simpático. Era muy charlatán, le encantaba estar entre chicos. Estaba casado y tenía 3 hijos, su esposa no era miembro de la iglesia.

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